Germán Borrachero

Director del Museo del Cortijo de Miraflores y Conservador del Museo del Grabado
La exposición de las pinturas que Roy Anglada, acoge las tres salas de exposiciones del Museo Cortijo Miraflores de Marbella reúne su producción mas reciente, las series Soliloquios , Ecos ,y Voces. Cada una de las series mencionadas ocupa una sala, por lo que podemos hablar de un itinerario que, aunque pueda parecerlo a los ojos del espectador, no es cronológica, y si emocional. Efectivamente, Roy despliega en un mapa cartográfico de búsquedas y reflejos sobre un mismo leitmotiv, no exento de variaciones anímicas la relación de pareja . Cita cartográfica críptica, escondida a los ojos del espectador , propicia tres registros simultáneos , que a su vez se subdividen . El resultado no solo favorece la integridad de la exposición , sino también una inevitable capacidad de envolver al visitante en un juego continuo. Los Soliloquios se desarrollan en dos vertientes , blanco y negro, donde espacios rectangulares compartimentados delimitados por abiertos gestos empapados de amarillo, el color mas brillante de la escala cromática como encarnación de la luz . Esta supuesta fluidez con intentos de racionalidad, es rota e interferida y continuada de pulsaciones turbadoras desde su interior . Ecos propiciara la perdida progresiva de la geometría cerrada, en unos casos primero de impulso, de una flecha sin forma que intenta elevar una en principio suave y balsámica maraña de palpitantes trazos de clara grisalla como susurros de una multitud, para acto seguido dar presencia compositiva a su rojo tan nervioso como vital , que salta sobre lo grácil (blanco ) y lo denso (negro) mientras la luz intenta abrirse paso en brechas amarillas. Por ultimo voces en una recuperada entrada de sosiego , rallando lo absoluto en cuanto a imagen de un cosmos a medida, donde la dicción adquiere corporeidad en gran formato, a la vez que una fina línea entrevetada a modo de vibrante registro de la voz, marca el acento del discursos. De un discurso que al espectador en todo este proceso no le ha sido ajeno. Sin duda, uno de los grandes aciertos de la exposición de Roy Anglada es el dominio del formato. Aquí ya no sólo juegan importantes roles la paleta, tan rica como pretendidamente limitada (de la bicromía del blanco y el negro a la exaltación de los amarillos y anaranjados), o la composición ( donde ninguna caligrafía textura sobra o falta), sino también, de una manera sobresaliente, la elección del formato. Pese a la intimidad de la que surgen las tres series, en ellas se combinan obras sobre lienzo de gran formato en una serie de esbozos (o presuntos bocetos) sobre papel que adquieren todos ellos un carácter monumental. La exposición “Roy Anglada Pinturas” que se esta celebrando en el Museo Cortijo Miraflores y que ha sido prorrogada hasta finales de marzo, es una ocasión singular de apreciar la obra de un pintor, poco pródigo en llenar su agenda de exposiciones en detrimento de la investigación en el estudio.