Fernando Castro Flórez

viernes 20 de junio de 2008

Ayer viajé hasta Marbella para dar una conferencia sobre Picasso en el Museo del Grabado. Primero pasé por el estudio de Roy Anglada que tuvo la amabilidad de recogerme en el aeropuerto. Su pintura rebosa energía. Me gustaron especialmente dos piezas que recordaban al mejor Broto. Entretenidos en la charla fuimos al encuentro de Germán Borrachero que tenía todo preparado para mi speech. Acudió un público de señoras mayores y simpáticas, mucho pelo canoso y trajes floreados. Decidí pasar del texto que llevaba preparado y entregarme a una cierta improvisación. Parece ser que no se aburrieron del todo. Cenamos, a las 11 de la noche, en un bullicioso local. El pescado era, sencillamente, maravilloso(…).